Toggle Menu

LORE BRIEGER

„Alemana?“, se pregunta y reflexiona un momento. „No soy alemana, soy argentina“ En su voz hay un dejo de desafío. Pero también sonríe y se la ve con un aire muy feliz. Luego dice: “Hablo alemán“.
Mientras reflexiona sobre la pregunta acerca de su identidad nacional, su amiga Edith Braun interviene en la conversación. También Ruth Marx participa en el círculo. Hace mucho que las tres son amigas y voluntarias en el Hogar Adolfo Hirsch. Edith Braun dice, „pero por la manera de ser no somos argentinas. Seguimos siendo alemanas“. Lore Brieger asiente y añade “Mira, Alemania como tal no me significa nada, pero cuando oigo música alemana, no necesariamente tiene que ser música clásica, también la música popular u operetas me toca muy de cerca. ¡Qué raro! Eso sí significa algo para mí“. Pero en realidad la música alemana tuvo poco tiempo para grabarse en ella, porque cuando Lore tiene que dejar el país, recién había cumplido 13 años.

© Tim Hoppe

© Tim Hoppe

Nace en Neersen en el Bajo Rhin el 13 de Noviembre de 1927 con el nombre Lore Salmons. A la edad de cinco años tiene que enfrentar la muerte de su madre. Casi al mismo tiempo los nacionalsocialistas toman el poder. Lore es demasiado joven para entender lo que significa eso para su vida. Tres años más tarde su padre vuelve a casarse y en 1937 Lore va a tener una hermana. Poco después Lore tiene que abandonar la escuela primaria porque es judía. De allí en adelante va a la escuela integral judía de Mönchengladbach. Lore dice que no se puede acordar de represalias o antisemitismo.

La espera un tiempo colmado de incertidumbre

Pero lo que para ella como niña era normal, impulsa a los padres a actuar, porque su padre, un comerciante de ganado no ve un futuro para sí en Alemania. Con la Jewish Colonization Association emigra en 1938 a la Argentina. Ahora comienza un tiempo colmado de incertidumbre también para Lore, la hija mayor. Después de vivir dos meses sola con una tía, se reúne con la madre y la hermana en lo de los abuelos en la pequeña ciudad de Eisleben. „Mi abuelo era maestro y cantor de la pequeña comunidad judía“, dice y cuenta cómo, cuando vuelve de un paseo con su hermana pequeña el 9 de Noviembre, „ve en la calle una cantidad alarmante de gente“. En ese momento creyó que era el aniversario de Luther, cuenta. Pero luego ve, que las hordas nazis habían destruido la sinagoga que estaba encima del departamento de los abuelos. Ve que los hombres vuelven para también saquear el departamento de los abuelos. Recuerda que ella y su hermana lloraban y que la madre les ruega a los saqueadores que la dejen salir de su casa. Uno de los hombres, aparentemente tenía un buen corazón, le dice, „quédese aquí, no le vamos a hacer nada“. „Es realmente cierto“, dice. La casa de los abuelos fue la única casa de judíos en Eisleben que quedó a salvo. Pero es sólo un pequeño consuelo. Al abuelo de Lore lo detienen y lo llevan al campo de Buchenwald. Poco tiempo más tarde pudo dejar el campo. Lore Brieger hace una pausa. Luego dice: „Mis abuelos ya no emigraron aunque tenían una visa para Colombia, porque no querían dejar a la hija con las dos niñas, mi hermana y yo, solas“. Eso les costó la vida. Un gran peso para la nieta. Pero ella no habla de sus sentimientos. En cambio, relata qué difícil fue para ellas, su madre y su hermana salir de Alemania, porque el tiempo se les hacía cada vez más corto.

Realmente fue un Drama

Los documentos necesarios no llegan y Alemania ya le ha declarado la guerra a Polonia. Transcurre el tiempo y no logran la huída ni por Italia ni por Shanghai. Pero un día reciben la noticia: „Ustedes pueden viajar con el último vapor desde Lisboa“. Parten con lo más necesario para la capital. Lore recuerda, como le muestra a la madre orgullosa un pequeñísimo colgante que quiere llevar al país extranjero llamado Argentina. Y „ella se puso blanca como una sábana“. La madre tira el colgante al río Spree. Lore comprende enseguida. Si los nazis hubieran encontrado ese colgante, ellas hubieran estado perdidas. Solo pocos días más tarde pueden concretar lo que ya no se podían imaginar que fuera posible. Vuelan con el avión de Berlin a Barcelona. „Eso fue realmente excepcional“. En la misma noche viajan a Madrid y de allí hasta Lisboa. Ella se acuerda que un changador en Lisboa perdió la muñeca de su hermana menor. „“Bueno“, ahora uno se ríe, pero en ese momento fue realmente un drama“. Pero Lore es la niña mayor. Debe ser valiente. El viaje en el barco fue todo menos agradable. Viajan en el entrepuente, en el espacio de carga, pero Lore no se queja. Todo es mejor que tener que quedarse en Europa. Y Lore es feliz y llena de alegría porque después de tres años de separación va a volver a ver a su querido padre. Sin embargo también está triste „que tuvimos que abandonar a los abuelos, porque no sabíamos (y yo era consciente de eso), si los volveríamos a ver.

Todo es nuevo y diferente

Todo aquello con lo que Lore se tiene que enfrentar le resulta extraño. „Yo sabía que iríamos a un campo, pero no sabía bien, qué es un campo?“ Llega a Buenos Aires para la época de Navidad, pero hace muchísimo calor. Todo es nuevo y diferente. Y el campo en Entre Ríos es aún más diferente. „Allí no había nada“, recuerda, „nada, nada, nada“. Duermen sobre colchones de piel y de bolsas de harina lavadas. Todo es extrañamente primitivo. Y Lore es feliz de volver a estar con su papá. „ Lo único que me resultó terriblemente deprimente, es que no tenía compañeros“. Tiene 13 años. Pero como no habla castellano tiene que cursar primer grado. „Era igual de grande y gorda como hoy así que debo haberme sentido realmente mal“. Hoy le causa risa.

Poco tiempo mas tarde recupera terreno y cursa cuarto grado. „Lo hice en forma excelente porque me resultaba tan fácil aprender de memoria. Pero sálveme Dios si la maestra me hubiera interrumpido, porque entonces no hubiera sabido qué era lo que había dicho. Recitaba de memoria sin entender ni una palabra“. Un día les dijo a los padres „ya no voy más al colegio“. Y allí terminó su vida escolar. Seguro que esa es la razón por la cual todavía hoy habla castellano con un acento fuerte, piensa. „Pero igual soy argentina, dice con ese tono suyo propio de desafío“. „Tengo hijos argentinos, tengo nietos argentinos y me siento feliz en la Argentina.“

En la Argentina no extraña nada

Visitó Alemania un par de veces. Hasta les mostró a sus nietos el lugar donde nació. „A ellos les encantó y a mí también me gustó.“ ¿Pero volver a vivir allá? Absurdo. En la Argentina no echa de menos nada.

La comunidad judeo-alemana es muy importante para Lore Brieger. Ya de jovencita trabaja en el hogar de niños de la Asociación Filantrópica Israelita, Beteinu, igual que su amiga Edith Braun. Y hoy trabajan juntas aquí, en el Hogar Adolfo Hirsch. „AFI significa mucho para mi“. Una tía, la única pariente que sobrevivió la Shoah, falleció aquí en el Hogar de Ancianos. Y también el marido de Lore, Heinz, pasó las últimas semanas de su vida aquí. Pero desde entonces ya pasaron diez años. „Las últimas seis semanas no lo pude tener conmigo. Aquí lo cuidaron de forma enternecedora y dedicada. Estaba en excelentes manos“. Esto la pone feliz hasta hoy .

Las amigas de Lore Brieger, Ruth y Edith aún están sentadas con ella. Conocen su historia pero igual les gusta volver a escucharla. Las tres están muy unidas al hogar. Y Lore Brieger sabe con seguridad que quiere estar aquí cuando sea anciana y cuando llegue el momento. Nunca iría a un geriátrico argentino y sus amigas asienten. Lore dice „posiblemente no me sentiría bien en un hogar en el que tocaran cumbia o tango todo el día“ Sin la música alemana y el idioma alemán no se sentiría como en su casa, tampoco en la Argentina.